Los hechos están demostrando que en las  elecciones presidenciales de Colombia, las “galladas” que quieren ocupar la Casa de Nariño son capaces de hacer lo que sea por llegar allí y administrar el rumbo de la nación acorde a las órdenes de los EE.UU.

Esta lógica de  hacer lo que sea,   puede estar en el plano de lo ridículo o de lo violento y en esa obsesión por el poder, los distintos líderes pueden -de manera irresponsable -inducir a sus seguidores a que adopten acciones agresivas contra sus contradictores. 

En materia comunicativa, Gonzalo Sarasqueta, académico argentino, explica que ese estilo  se le puede denominar brutalismo comunicativo, narrativa política  en la cual todo vale. Quienes lo aplican,  generalmente buscan mover las emociones más hostiles y rastreras a sus seguidores.

En el brutalismo comunicativo hay algunos elementos llamativos,  uno de ellos es que los políticos   logran conectar con la rabia y frustración del ciudadano víctima de los malos gobiernos y  no precisamente desde partidos o figuras que tradicionalmente han representado a la población con este inconformismo,  como los partidos de izquierda, ahora puede ser de un bando contrario, como aquellos que representen a las élites o los sectores más reaccionarios y oscuros de la sociedad. 

De esta manera, explica el profesor Sarasqueta, la vinculación de la población con estos grupos es muy emocional y muy poco racional,  los ciudadanos no ven, ni identifican a quienes están acabando con su bienestar,  sino a quienes  se comunican con rabia, frustración, bronca e ira  para sentir identidad y semejanza con sus emociones, 

A nivel mundial,  vemos como con los años toma más fuerza ese estilo,  que si bien es más utilizado por la extrema derecha, sectores denominados de izquierda también caen en estas formas en las cuales,  lo que menos importa es la ilustración y la alfabetización política.

Campañas presidenciales  para sentirlas, no para entenderlas.

Empoderamiento traqueto y espartano.  

Bajo estas formas se observa como las dos campañas en contienda centran su narrativas y relatos para despertar miedos y odios, en ellas cabe cualquier tipo de idea y  debido al bajo nivel político, son muy pocos quienes se apartan para condenar la incoherencia y los espejismos que quiere embutir cada aspirante a la presidencia

Actualmente en este todo vale, los aparatos de propaganda de cada candidato,  promueven estereotipos que buscan  confrontación hacia el contrario, por un lado,  inyectan una especie de  empoderamiento traqueto y tropelero, con enorme desprecio hacia sectores de izquierda, con el relato de una  amenaza de  un supuesto comunismo – inexistente – y por el otro lado, inyectan  una especie de empoderamiento  espartano para defender la continuidad de un  supuesto  legado de un gobierno camuflado en un neoliberalismo progre que  incumplió la mayoría de promesas que anunció en la campaña del 2022.

Pero no solamente el simpatizante de a pie cae en estos estados, también en sectores y figuras con criterio, se llega a todo tipo de incoherencias y  disparates; por ejemplo, en el gremio docente, muchos apoyan  la  continuidad del gobierno que le dio un golpe letal a su régimen especial de salud, en la otra campaña,  hay líderes evangélicos apoyando a quien dice que va a destripar a sus contradictores o medios de comunicación y reconocidos periodistas apoyando como porristas a uno de los personajes que más intenta censurar a la prensa.

En ese sentido, algunos personajes más que engañados, simplemente el frenesí les hace mostrar en viringa  su versión más turbia y mal intencionada, a falta de unas horas para la votación,  voceros de ambas campañas hablan de complot de medios de comunicación, delirantes señalamientos de fascistas a quienes no les concedan el voto y un llamado al uso de las armas si el resultado no les da la victoria.

Caminos rocosos a pie limpio o en quimbas 

Además de la plaza pública , las campañas ganan cada vez más terreno en el campo de la internet y las redes sociales, estas últimas, tal vez de los peores escenarios para su desarrollo debido a que por su esencia – independiente del tema- tienden a fomentar ánimos explosivos, el profesor Sarasqueta menciona que desincentivan y hasta atrofian la tolerancia hacia el otro, estimula la mentalidad de rebaño y promueve la superficialidad del debate debido a la atención tan escasa ( de unos pocos segundos) para analizar, profundizar o contrastar,  

Finalmente, si la pedagogía y los acuerdos necesarios  para una  transformación en el país va a estar bajo un entorno lleno de tanta hostilidad hacia el otro,  el camino será más largo y espinoso, dado que un porcentaje de la población estaría entrando a un estado de reseteo de principios y de criterios, pasando de un desconocimiento pasivo a una nivel de ignorancia más agresivo. Quienes conserven unos mínimos de principios y  coherencia,  seguirán teniendo la autoridad para liderar un cambio   

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Es realizador audiovisual y colaborador de portales web y escritos.

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