Ambientalistas de la región y turistas que recorren la zona, han expresado su preocupación por la tala de bosque seco tropical que se percibe está avanzando en la reserva Guásimo y amplias extensiones de tierras aledañas entre esas algunas que hacen parte de predios que son del Estado tras procesos de extinción de dominio.

Los parches reportados al interior de esta zona verde son cada vez más grandes. Y los potreros de algunas fincas sumergidas en su territorio aumentan su extensión sin ningún control por parte de las autoridades. Ver fotos obtenidas a través de Google Earth.

Zona rural de La Virginia Risaralda.

Cabe recordar que Guásimo es una zona ambiental protegida por la Carder Risaralda y cuenta con cerca de 1.400 hectáreas. Además limita con grandes fincas que quedaron en extinción de dominio, en las que hoy han crecido diversas variedades de árboles y arbustos que conforman en total un área de más de tres mil hectáreas de bosque seco tropical que es reserva de diversas especies de plantas y animales.

En su interior está el sendero para recorrerlo, que nació fruto del esfuerzo comunitario de habitantes de la vereda el Aguacate. Y con apoyo de la Carder y la gobernación en su momento, se instauró como un proyecto ecológico comunitario. Pero actualmente el apoyo desapareció y están a su suerte. Ya varias de las construcciones están deterioradas y caídas, los puentes hechos en guadua para cruzar el río, en su mayoría se cayeron. Y lo que es peor, no hay un solo funcionario de Carder, municipio o el departamento, que vele por la seguridad, atención y protección permanente del lugar.

Ante este hecho de abandono, algunas personas han aprovechado para talar bosque en algunas partes del área o en los predios aledaños como los alrededores de la finca Cantares de quien nadie sabe con exactitud a quien pertenece. Frente a esta tala evidente no se sabe si existen los respectivos permisos. El temor es que hay distintas versiones entre grupos ambientalistas en la región sobre que las áreas que vienen siendo taladas planean extenderse cada día más a zonas donde la cobertura del bosque ya ha logrado un amplio desarrollo, incluso con densos guaduales que han servido para recuperar fuentes hídricas que nutren el río que atraviesa por Guásimo.

Zonas aledañas a Guásimo. Con aumentos de tala para ganadería.

Al preguntarle a algunos campesinos de la vereda, estos prefieren que se quede el bosque a que regresen las grandes áreas ganaderas. “Los campesinos de acá vivimos tranquilos con nuestros pequeños cultivos y animales, todos nos conocemos unos con otros y convivimos en paz y armonía con ese bosque que nos da un mejor clima y riquezas como el agua, los peces y muchos animales, queremos seguir así”.

Entre tanto los turistas de la región, el país y visitantes internacionales, que aún recorren la zona, llaman la atención para conservar este lugar. “Es una fábrica de agua en una zona muy seca del país y la región, aquí se albergan especies de aves únicas, y también pequeños mamíferos, entre las variedades de aves se han identificado varias familias de pavas. Una forma de cuidar el lugar es visitando y recorriendo el sendero y reportar sus riquezas naturales para hacer conciencia sobre su importancia ambiental.” Afirma un reconocido ‘aviturista’ del país.

Por ahora resta extenderle la inquietud a la Carder y las autoridades departamentales, para vigilar lo que pueda estar pasando en Guásimo y los predios aledaños. Este pulmón tan necesario para La Virginia Risaralda, zona de campesinos humildes, está abandonado y a merced de los grandes acaparadores de tierras.

Por Liliana Flora

Comunicadora, investigadora y activista.

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