León Felipe Cubillos.

Por: León Felipe Cubillos. Profesor de la Facultad de Ciencias Ambientales. Universidad Tecnológica de Pereira.

Con el acuerdo 575 del 28 de mayo de 2021 el gobierno nacional “imparte instrucciones para la conservación y el restablecimiento del orden público”. Entre las seis medidas que decreta, la segunda, la tercera y la cuarta tienen que ver con “levantar los bloqueos internos”, “implementar planes y acciones para reactivar la productividad y la movilidad”, así como “la captura judicialización de las personas que incurran en actos delictivos”. Ocho departamentos, y trece ciudades, entre estos el departamento de Risaralda y la ciudad de Pereira son objeto de dicho acuerdo. En palabras de los Constitucionalistas Rodrigo Uprimny y de Cielo Rusinque, prepara y disfraza el Estado de Conmoción Interior que aprovecha estas medidas especiales para gobernar excepcionalmente un estado de emergencia, incapaz de acudir a los respetos y procedimientos propios de un Estado democrático.

A la par, apoyado en el acuerdo 06 de 2020, el Consejo Académico de la Universidad Tecnológica ha emitido dos comunicados a la Comunidad académica en las  fechas 14 y 19 de mayo donde exhorta a los profesores y estudiantes a “comprometerse con la finalización del semestre lectivo”, so pena de perder las garantías laborales, académicas y hasta, incluso, sus apoyos socioeconómicos y sociales.  El Consejo Académico recomienda a Decanos y Directores de programas coordinar “con los docentes catedráticos la elaboración, de común acuerdo con los estudiantes, de un plan de actividades apropiado para alcanzar objetivos y finalizar las asignaturas a su cargo este semestre” como  “el pago oportuno de la nomina del docente de planta, transitorio y de hora cátedra”. Estas directrices han surgido en medio del estallido social, un paro indefinido de estudiantes y la asamblea permanente de profesores. En últimas, medidas perentorias para desbloquear el semestre.

Así como para el caso nacional el Ministro de Justicia advierte la obediencia al decreto a los Gobernadores y a los Alcaldes de Bucaramanga, Cali y Yumbo;  en la Universidad Tecnológica de Pereira son los Decanos y Directores de programa quienes deben hacer cumplir dichas directrices sin desconocer que cada profesor y cada estudiante, han sido convocados a seguir manteniendo actividades sincrónicas y asincrónicas para viabilizar la finalización el primer semestre del 2021.

Para la segunda semana del mes de junio, los miembros del Comité de Paro Nacional rechazan el acuerdo 575, se levantan de la mesa ante la no voluntad del gobierno nacional de firmar un preacuerdo y continúan poniendo en tela de juicio un actuar político de un Presidente que, por una parte, llama al dialogo pero mantiene una escalada y agudización del conflicto con medidas de hecho que comprometen a la policía, al ESMAD, a los entes de control y hasta la asistencia militar. Por otra parte, las representaciones de los Estudiantes como de los profesores en el Consejo Académico y Superior como comités de garantías y voceros de la asamblea general de los profesores, esperan diálogos productivos con la dirección de la Universidad frente a un pliego de peticiones de los docentes, como frente a la negociación de unas garantías estudiantiles mínimas cuando se den las condiciones de retorno a clases. El Rector llama a finalizar el semestre y se ha demorado para entablar  y continuar el diálogo esperado.

Con el 575 cada Gobernador y Alcalde desde la directriz central del  uso de la fuerza pública y la asistencia militar rompe la autonomía de los departamentos y municipios para desbloquear las vías, y así permitir el flujo de mercancías que garantice la normalización de los procesos productivos del país; mientras tanto,  con el llamado a cada facultad y cada programa, en momentos de paro indefinido y de asamblea permanente se espera mantener la continuidad de las actividades del semestre. Para el segundo, los ahora seis escenarios, se supeditan a la propuesta de posibles calendarios académicos o la amenaza de la suspensión del semestre pues lo que está en juego para el Consejo Académico es, fundamentalmente, conservar la función de su servicio académico aún en épocas oscuras de crisis humanitarias entre jóvenes y estudiantes caídos, mientras se movilizan en este estallido social.

La Asamblea de Estudiantes y el Consejo Académico con la crisis de la democracia representativa, ante la dificultad de generar convocatoria general y construir puentes y consensos empieza a recibir como insumos los resultados de diferentes tipos de votación por facultades. 16 programas a favor versus 16 programas en contra son los resultados a tener en cuenta en el marco de un paro indefinido de estudiantes y  una asamblea permanente de profesores. Curiosamente, los resultados también dependen si la asamblea por facultades es llamada por un Directivo o desde la base de estudiantes; en el interregno de estos procesos también algunos docentes están dando clases, organizando sus evidencias, los responsables de nomina las novedades, y las directivas de la Universidad empiezan a advertir, como lo hace el Ministro de Justicia con Gobernadores y Alcaldes, las dificultades de pago a los profesores para el mes de junio. Hasta incluso su subvierte la legitimidad de la toma de decisiones de una asamblea de estudiantes por mecanismos de sondeo a una masa de estudiantes no plenamente conocida, ausente de los lugares de toma de decisiones estamentarias, simulando un aparente referéndum.

Sin embargo, a la llegada del Comité Interamericano de los Derechos Humanos, la realización de la Asamblea Nacional Popular entre los días 6, 7 y 8 de junio , en Bogotá, la construcción de Pliegos Regionales como lo han venido liderando el Comando Departamental Unitario con el liderazgo y la valiosa colaboración  en Risaralda de la profesora Elsa Nory Echeverry y el Grupo de Defensa del Territorio, lograron reunir un promedio de 30 organizaciones sociales el pasado domingo seis de junio: aún no se avizora en el ámbito nacional una salida a la crisis, al contrario, las medidas de represión aumentan como las cifras de la ONG temblores, e Indepaz que llegan a hablar incluso de más de 70 manifestantes asesinados. En la ciudad de Pereira, han sido desbloqueadas las vías la Romelia y de Cartago con preocupantes acciones con cuestionamientos frente a los derechos humanos. Para no hablar de lo que en cada noche no ha dejado de pasar en el barrio Laureles o en inmediaciones de la vía la independencia, a pesar del llamado de sus grafitis.

La Universidad Tecnológica de Pereira,  “Parar para Avanzar”, no ha trascendido los intentos de desbloquear al semestre a partir de la construcción de escenarios que hagan posible la culminación del semestre, con el binarismo defendido por las directivas de la institución incluso, sentenciando fechas límites con las que se amenaza la suspensión del semestre y, por ende, la suspensión de los contratos de los profesores transitorios y catedráticos. Como en un estado de excepción interna, se continua convocando a cada profesor, a cada Decano, a cada Director de programa, a cada estudiante, a continuar entre paros indefinidos, asambleas permanentes y estallidos sociales, sincrónica o asincrónicamente las clases, o a desescalar el paro y la asamblea permanente con discutibles referéndums. Más allá de una carta enviada  a la profesora Deliana Cardozo como Directora de ASPU UTP por parte del Rector, no se conoce ninguna carta oficial donde se manifiesta la intención de diálogo frente a un pliego, discusión que tuvo un primer intentó al que no se le ha dado continuidad,  a pesar de la misiva dirigida la semana pasada por parte de los voceros de la Asamblea Permanente de Profesores al Consejo Superior. La estrategia de las Directivas parece seguir confiando en la elección de una propuesta de un calendario académico por acordar entre estudiantes, directivas y profesores, como de la votación adelantada por las facultades, para desbloquear el semestre. La aparición de los “sondeos” hasta el momento hace parte de “una dimensión desconocida” con aún no reconocidos y perturbadores antecedentes creados frente a desestimar la democracia universitaria.

En este contexto nos podemos acercar a tratar de responder: Si la intención de lo que  está en juego para las Directivas de la Universidad Fundamentalmente es la finalización del semestre lectivo: ¿Este es el motivo principal de la Asamblea Permanente de los Profesores?; en segundo lugar: ¿Todos compartimos el hecho de que es un Pliego de Exigencias que desea responder al mejoramiento de las condiciones del profesorado lo que nos mantendrá o no en situación de Asamblea Permanente?; ¿Cuáles serían , entonces, los ítems que de manera urgente tendríamos que empezar a negociar con metas de corto plazo con la Dirección de la Universidad, a la saga de conquistas de nuestros derechos como profesores en este estallido social?, ¿Los puntos de compromiso con los Derechos Humanos como un llamado a un Acuerdo por el Valor Superior de la Vida 2021 y la negociación directa de las condiciones de contratación de los profesores transitorios y de cátedra  son  los ítems urgentes de dicha negociación ?

¿Caeremos en el juego binario de las Directivas académicas entre elegir un calendario académico para cumplir con la finalización del semestre, no obstante posibles problemas de calidad académica, o la amenaza a la suspensión del semestre con la presión de las directivas, el tiempo, y la también amenaza al no reconocimiento de la nomina?; no es viable para romper con dichos binarismos y no haber restringido la asamblea permanente de profesores solo a un, entre comillas, respaldo  al estallido social y al paro indefinido de estudiantes, condicionar el levantamiento de esta Asamblea a la negociación de un Pliego de Emergencia que garantice el compromiso sustantivo de la dirección universitaria, con la negociación integral del pliego de profesores, iniciando con los temas urgentes de derechos humanos y las condiciones laborales de los profesores catedráticos y transitorios?; ¿no sería conducente pesar la intención y voluntad de las directivas universitarias con la elección rápida de una comisión de negociación del pliego – así como tan rápidamente se estableció unos representantes del consejo académico para un comité de garantías – que junto con los voceros de esta asamblea permanente ,ojala con veeduría externa, se comprometa con metas conjuntas que den respuesta  a la vulnerabilidad de las condiciones laborales de nuestros profesores?

El gobierno nacional recibió durante estos cinco días al Comité Interamericano de Derechos Humanos. Un Comité Internacional hospedado en lujosos hoteles que desvirtuó la propuesta hecha por Alberto Tejada del Canal Dos y del valiente fotógrafo documental Jahfrann, de untarse de refriega y presenciar en primera línea lo que ocurre con los Puertos Resistencia en Cali.  Varios Actores nacionales, incluido el gobierno, las victimas, las comunidades, las instituciones y varias ciudades atendieron y respondieron sus demandas en torno a la violación a los derechos humanos. El Presidente Duque con todas las Altas Jerarquías de la Fuerza Pública manifestó su  intención, como siempre incompleta, de una modernización de las fuerzas policiales. La Universidad Tecnológica de Pereira, infortunadamente, no cuenta con una visita especializada que regule sus medidas administrativas y académicas en tiempos de paro indefinido y de la asamblea permanente durante estos primeros cuarenta días – a cambio contó con la Visita de la Ministra de Educación para recibir la reacreditación institucional sobre la precariedad laboral y y deudas aún pendientes con sus manifestaciones públicas frente a lo que cada noche está pasando con los derechos humanos de nuestros jóvenes estudiantes. La Universidad Tecnológica de Pereira cuenta con un Consejo Académico, un Consejo Superior y un Rector para hacer sus transformaciones y modernizar, por ejemplo, la forma de contratación de los profesores. No se podría desaprovechar las actuales circunstancias: sería como empezar a vestir, también, un rutilante uniforme azul, con nuestro nombre como principal novedad y evidencia de una nómina, para muchos mal pagada: la crisis humanitaria de esa sociedad por la que dice trabajar… continúa  y aumenta.

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