El carácter no se puede desarrollar con facilidad y tranquilidad.
Solo a través de experiencias de prueba y sufrimiento
puede el alma ser fortalecida, la ambición inspirada
y el éxito conseguido.
—Hellen Keller—

 

La depresión se puede definir como un estado clínico que afecta el estado físico y emocional de las personas y es más común de lo que se puede pensar, sobre todo en la actualidad como resultado del súbito cambio del estilo de vida dado por la emergencia sanitaria a consecuencia del Covid-19 que inicio en marzo del 2020 y persiste llevando a la sociedad a una nueva normalidad que aún no termina de reestructurarse. La OMS define está patología así:

La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos”.

El aumento de los casos de depresión clínica ha afectado a más de 300 millones de personas en el mundo y cada año se suicidan cerca de 800.000 personas, siendo este la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.  Estos datos otorgados por la OMS encienden las alarmas en salud pública.

En muchas ocasiones puede confundirse con la tristeza, porque cuando se está triste se pierde el interés por la realización de actividades cotidianas; sin embargo, se debe tener especial cuidado al tiempo que la persona permanezca en este estado. La revista médica “MedicalNewsToday” plantea que cuando el estado de tristeza dura más de dos semanas y se hace continuo, pasa a ser depresión clínica.

En contraste, la depresión puede ser causada por factores genéticos, cambios en los niveles de neurotransmisores, factores ambientales, psicológicos, sociales y otras condiciones, como el trastorno bipolar. En consecuencia, y tras tantas opciones, surge la inquietud de cómo identificar si alguien padece un cuadro depresivo.

Goldman (2020) plantea que se debe prestar especial atención si se tiene cinco o más de las siguientes señales o síntomas:

  • Estado permanente de tristeza profunda.
  • Disminución del interés por actividades que antes se disfrutaba.
  • Pérdida del deseo sexual.
  • Cambios en el apetito (aumento o disminución).
  • Pérdida o aumento de peso involuntario.
  • Trastornos de sueño (dormir demasiado o muy poco).
  • Estados de agitación e inquietud (caminar de un lado a otro).
  • Lentitud de movimiento y habla.
  • Estado constante de fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio, o un intento de suicidio.

Cualquiera que esté leyendo estas líneas, con seguridad estará pensando en cuántas veces ha sentido o percibido los síntomas, quizá también se cuestione cuántas veces los ha pasado por alto. Sin embargo, más que pensar en lo que fue o pudo ser, es importante considerar lo que es, así que tómese un minuto y reflexione alrededor de ¿cuántas de esas señales está percibiendo y desde hace cuánto?

Acto seguido, se insta a la no normalización de estos indicadores, como sociedad se ha tenido la tendencia de pasar por alto la tristeza, porque simplemente hay días buenos y días malos; pero cuando este estado es persistente, sin exagerar, se termina pisando la estrecha línea entre la emoción y la enfermedad.

También hay que tener en cuenta unos síntomas particulares dependiendo del segmento poblacional: mujeres, hombres, estudiantes universitarios, adolescentes, adultos mayores, personas próximas a pensionarse, niños, entre otros.

Según el centro de control y prevención de enfermedades, en mujeres es dos veces más común la depresión que en hombres, pues las damas experimentan las variantes de depresión posparto y trastorno disfórico premenstrual. Además, se pueden resaltar los siguientes síntomas particulares: irritabilidad, ansiedad, cambios de humor, fatiga, preocupación y la insistencia de pensamientos negativos.

Por otro lado, los hombres en estado de depresión suelen beber alcohol en exceso, enojarse de manera constante, correr riesgos, evitar situaciones familiares y sociales, trabajar sin descanso, tener dificultades para cumplir con responsabilidades laborales, mostrar comportamiento abusivo o ser controladores en las relaciones.

Los estudiantes universitarios en cambio, pasan por la dificultad para hacer frente a los cambios propios del ambiente universitario y como resultado, pueden desarrollar depresión, ansiedad o ambos.

Mientras que en los adolescentes, los cambios físicos, la presión de los compañeros y otros factores pueden contribuir a la depresión. En ellos se manifiestan actitudes como: aislamiento de amigos y familiares, dificultad para concentrarse en el trabajo escolar, sentimiento de culpa, sentimiento de inutilidad, intranquilidad e incapacidad para permanecer quietos.

Por último, a los niños se les dificulta explicar los sentimientos de tristeza y lo proyectan por medio del llanto, poca energía, apego, comportamiento desafiante, arrebatos verbales, dificultades en la escuela y en el ámbito social.

Sea cual sea el caso, se debe estar alerta a estas señales, pues los expertos recomiendan que como primer paso de intervención o tratamiento, se encuentra el “apoyo” que se da desde el dialogo para buscar que la persona reconozca su situación y sea consciente de la necesidad de cambio.

Como segundo paso esta la “consulta a un profesional”, el cual determinará el tipo de depresión y el tratamiento a iniciar, ya sea desde la psicoterapia, la terapia conversacional, el ejercicio o la prescripción de medicamentos farmacéuticos o naturales. Igualmente, el círculo familiar y social de la persona deben ser parte activa en este proceso.  

Tener un conocimiento básico frente a esta enfermedad resulta de vital importancia para padres, cuidadores, profesores, pedagogos, administradores de talento humano o en otras palabras, para cualquier persona, sin importar su edad. Pues como sujeto social, se debe estar alerta, ya que detectar estas señales puede salvar una vida.

Finalmente, recuerde que quien escribe no es más que un profesor inquieto por las causas sociales, estas líneas solo son informativas, solo son una manera de socializar mis más recientes consultas en Google. Si considera que esto le puede interesar a alguien cercano, recuerde compartir, contrastar y comentar.

Fuentes

What is depression and what can I do about it? https://www.medicalnewstoday.com/articles/8933

Organización Panamericana de la Salud (OPS) Depresión https://www.paho.org/es/temas/depresion

Organización Mundial de la Salud (OMS) Depresión https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

Mental Health American ¿Qué Es La Depresión? https://www.mhanational.org/que-es-la-depresion

 

 

 

 

Por Hernán Tena Cortés | @hernan_tena

Docente y comunicador y director de Diario la Nube. Licenciado en lengua inglesa, especialista en Educación Superior y Magister en Lingüística Aplicada. Actualmente, se encuentra doctorando en Pensamiento Complejo y adelantando una investigación en pedagogía social en la República de Irlanda. Es además estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia y miembro de la Asociación Irlandesa de Traductores e Intérpretes.

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