En el año 2007, después de haber sido candidata al concejo de Pereira por el Partido Liberal, entendí que allí nunca tendría opción de crecer si no era bajo la sombra de algún político tradicional. Nunca olvidaré cuando de manera despectiva me dijeron: ¿a usted quién la controla? O cuando me quisieron obligar a apoyar a un candidato a la asamblea porque ese era el que decía “el jefe”. De manera ingenua pensaba que podía ser candidata de opinión en ese partido tradicional y a pesar de ser de pensamiento liberal, ¡me equivoqué!

Eso, sumado a la incoherencia del partido al pasar de la oposición al gobierno de Álvaro Uribe para hacer parte del mismo,  me alejó de esa colectividad, de la política electoral y del interés de ser candidata. Los siguientes 10 años observé y participé en la política desde la barrera. No fui más allá de uno que otro debate en Facebook, columnas de opinión y difusión en mis redes sobre experiencias de gobernantes que me parecen inspiradoras como las de Antanas Mockus.

Fue solo hasta el 2017 que “el bicho de la política” regresó. La experiencia de Carolina Giraldo como concejala independiente en Pereira, la campaña presidencial de Sergio Fajardo, la consulta anticorrupción y los debates por la defensa de causas progresistas de congresistas como Iván Marulanda, Angélica Lozano, Juanita Goebertus, Catalina Ortiz, Mauricio Toro, Katherine Miranda, fueron el detonante para que nuevamente se despertara en mí el interés de participar como candidata en una elección popular.

Ellos tenían algo en común: todos hacían parte de procesos dentro del partido Alianza verde. Sin conocer las diferencias internas del partido y motivada por los liderazgos mencionados, toqué su puerta. No sólo fui bien recibida por todos los sectores, incluyendo a su fundador Carlos Ramón Gonzalez.  El partido apoyó, incluso con recursos,  mi interés de participar como candidata a la gobernación de Risaralda,  sin ninguna condición diferente a liderar  causas  como  la defensa del medio ambiente, la consulta anticorrupción, la Paz, el respeto por los derechos LGBTI, los derechos de la niñez.  

En octubre 2019, un año después de tomar la decisión de militar en la Alianza Verde  y en equipo con Compromiso Ciudadano, el candidato a la alcaldía Alejandro García, la ex concejala Carolina Giraldo, los Concejales Esteban Gañan y Nancy Henao, y el apoyo de quienes hoy son el partido Dignidad en cabeza de Jorge Enrique Robledo, logramos 40.400 votos en la campaña a la gobernación, resultado muy positivo si se tiene en cuenta que Risaralda es un departamento que ha sido gobernado históricamente por la política tradicional. Sin duda los procesos previos del partido en Pereira (la campaña presidencial de Sergio Fajardo y la consulta anticorrupción) contribuyeron con los resultados.  

Como bien lo expresaron Antanas Mockus y Antonio Navarro, la Alianza Verde tiene vocación de gobierno para derrotar a la política tradicional y corrupta. En la región Eje Cafetero, esa opción es clara si el partido mantiene su tendencia de centro con la Coalición de la Esperanza. Juntos logramos resultados positivos en las elecciones recientes. Juntos, podemos lograr posicionar la política de centro en la región.

Por Lina Arango Dávila | @linamariaarango

Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales con maestría en Desarrollo Regional. Asesora en Gobernanza, transparencia y construcción de paz.

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