En el año 2000, el gobierno empezó a hablar de una política de competitividad nacional que decía que el café ya no era la opción y que había una gran oportunidad para cultivar aguacate “Hass” como un nuevo símbolo económico a nivel mundial.

Recordemos que primero se cultivó en México, en Guatemala y en Chile. Sin embargo, con los estragos que supuso la implementación de estos monocultivos de aguacate en México y Chile, se terminó beneficiando a empresas multinacionales y dejando de un lado a la gente local.

El año 2015, el gobierno de Santos tuvo la maravillosa idea de generar cultivos masivos de hass en diferentes regiones de Colombia. Es así como Antioquia se convirtió en uno de los mayores cultivadores, luego pensaron en el Eje Cafetero y también se adelantó un estudio en el departamento de Córdoba donde se quería hacer la sustitución de cultivos ilícitos por producción de aguacate hass.

Sin embargo, las tierras del departamento de Córdoba no funcionaban para el cultivo de hass porque este necesita unas tierras que tengan mucha producción o donde haya mucho agua, así que se ubicaron en el Eje Cafetero, específicamente en Pijao.

Hacia el 2016 se empezó a ver como poco a poco había una desbandada o un desmonte de producción de café. Recordemos que estamos en el área del Paisaje Cultural Cafetero que comprende Quindío, Risaralda y Caldas.

Se dio un desmonte del café, se empezó a ver un auge de venta de tierra cafetera para usarse en el cultivo de aguacate hass. En 2020, el municipio de Pijao contaba aproximadamente con 2000 hectáreas de producción de aguacate, y en los últimos 4 años, el Comité de Cafeteros ha dicho que al año la producción de café ha bajado en un 50%.

La anterior situación invoca interrogantes, acaso ¿nunca se le pregunto a la comunidad sobre qué tipo de producción quería? o ¿acaso queríamos que aquí se sembrará de manera masiva el aguacate hass y que poco a poco las empresas foráneas se fueran apoderando de estas tierras que eran productoras de café?

Es importante mencionar que los pequeños productores de café usan entre 5 y 2 hectáreas, teniendo en cuenta además que una cuadra de producción de café vale aproximadamente 8 millones por hectárea, mientras que una hectárea de producción de aguacate hass, puede valer hasta 70 millones de pesos. Pregunta ¿quién está comprando la tierra? ¿por qué están comprando la tierra? ¿qué está pasando con el café? Quien se está quedando con la tierra, son empresas extranjeras en su gran mayoría.

El Ministerio de Agricultura acaba de decir en una reunión de la Comisión Quinta la semana pasada en Armenia, que la producción de aguacate se hace de manera sostenible, pero ¿cómo puede hacerse sostenible una producción de un monocultivo que ya no es agrícola en 2000 hectáreas de producción de aguacate, solo en un municipio? y que en toda Colombia se está acrecentando la producción de aguacate para exportación, aguacate que debe ser certificado, el mismo que en los Estados Unidos debe tener una estricta certificación que dice que tiene que comprobar que esa producción no está acabando o no está dañando el ecosistema de los seres vivos que hay ahí.

Pero cómo puede darse esa certificación si además se utilizan pesticidas, o sea que el Gobierno a través del Ministerio de Agricultura vive en el país de las maravillas, porque aquí los cultivos que hay para fortalecer su producción, usan pesticidas.

Hay estudios del DANE que dicen que el cultivo de aguacate hass debe estar entre los 1800 y los 2400 metros sobre el nivel del mar, ¿por qué en un municipio como Pijao hay cultivos sobre los 2800 metros sobre el nivel del mar? También hay cultivos en áreas de conservación, otros sobre el distrito regional de manejo integrado. Recordemos que al Quindío le corresponde el de Quindío la ley segunda, que tiene una extensión del 52 % en área de protección.

Y para avanzar un poco, tanto han avanzado las empresas productoras de aguacate hass en esta región del Quindío, en el sur del Quindío y en Pijao, que la semana pasada se montó una puerta en una vía pública (luego se desmontó gracias a la comunidad), de “Banana Republic a republiqueta”, no “banana republic” pero si “aguacate Republic”.

Instalando una puerta en un espacio público, en una vía pública porque el Gobierno del Municipio de Pijao dice que ellos querían generar seguridad y la pregunta es ¿quién genera la seguridad? ¿qué genera la seguridad pública? ¿la seguridad pública la genera el Estado o la generan privados? ¿qué significa esto? ¿a dónde podemos llegar si admitimos que estás empresas sigan avanzando con el aval de la gobernanza local, de la gobernanza nacional y la gobernanza departamental?

Y por último, en este pueblo que se llama Pijao y en muchos pueblos de Colombia, muchos ciudadanos están proponiendo otros estilos de vida, otro tipo de producción, otro tipo de uso de suelo, que no lo determine el gobierno nacional, que no sea solamente un negocio y una mercantilización de un producto o de una fruta como es la banana, el aguacate o la palma africana para exportar, porque estaría poniendo en riesgo la seguridad alimentaria, la vida de los ciudadanos, estarían desplazando a una ciudadanía, cambiando en la actividad cultural y social de un pueblo, pero bueno, esta es la República banana gracias.

Por Liliana Flora

Comunicadora, investigadora y activista.

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