El pasado ocho de julio del presente año el mandatario estadounidense negó que la toma de Kabul fuera inevitable, que el gobierno afgano fuera a colapsar y que pudieran repetirse las escenas de Saigon, Vietnam.

Pero este 16 de agosto inició su intervención pública hablando de la rapidez de los acontecimientos. “Esto se desarrolló más rápido de lo que esperábamos”. Acto seguido advirtió como en un tiro al aire, la intención de Estados Unidos de realizar misiones antiterroristas en países donde no tengan presencia militar permanente: “Si es necesario, haremos lo mismo en Afganistán “.

Del mismo modo manifestó que “tras veinte años, he aprendido de la manera más difícil que nunca hubo un buen momento para retirar a las fuerzas de EEUU. A nuestros verdaderos competidores estratégicos, China y Rusia, nada les gustaría más que los Estados Unidos continuaran gastando miles de millones de dólares, atención y otros recursos para tratar de estabilizar Afganistán indefinidamente”.

Y agregó: “las tropas estadounidenses no pueden y no deben luchar en una guerra y morir en una guerra que las fuerzas afganas no quieren luchar.” De esta manera el presidente Biden justifico la rapidez del avance talibán en el colapso del gobierno que se fugó y la redición del ejército afgano.

Joe Biden concluyó afirmando: “Esta acción militar debería haber terminado hace mucho tiempo. Sé que mi decisión será criticada”

Y en efecto las críticas le han llovido críticas internas y externas. Los talibanes se tomaron la mayoría del país en menos de 15 días y rodearon a la capital Kabúl. El ejército de Afganistán que Estados Unidos apoyó, asesoró y en el que invirtió más de 140 mil millones de dólares, se rindió y huyó a países vecinos. Y el plan para evacuar a sus aliados y servidores también fue un fiasco como lo ha visto todo el mundo en imágenes y videos.

El fracaso estadounidense en Afganistán revivió el que ya había padecido el país del norte cuando en la escena final debió abandonar Saigón, en el país asiático de Vietnam. Y se suma a múltiples reveses en el medio oriente en el que han invertido más de tres billones de dólares (millones de millones) y ha tenido más de diez mil muertos y cincuenta mil heridos según lo expresó McKinley, su embajador en Colombia.

La decisión tampoco ha caído bien en algunas potencias que integran la Unión Europea y el tema revive la discusión sobre el papel de a OTAN para Europa, pues les ha traído más problemas que soluciones en el viejo continente.

Por ahora son los habitantes afganos los que tendrán que resolver sus problemas internos, lo que incluye alcanzar vías democráticas y civilizados para varios temas, entre esos los desarrollos culturales. Nada fácil dado que la mayoría de la población profesa creencias religiosas radicales. Mientras tanto queda la pregunta, ¿qué países serán los primeros en reconocer el gobierno talibán e intentar dialogar para entablar relaciones bilaterales?

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