En Risaralda el periodismo y la comunicación no han sido ajenos a la crisis que viven estas profesiones; Cierres y reestructuraciones, recortes de personal, bajos salarios, sobrecarga laboral, alianzas con el poder y pérdida de credibilidad reinan en el ámbito.
Esta situación ya es motivo de estudio dentro de las academias y el mismo gremio, y documentos como “periodismo en reconstrucción” de Josep Carles Rius, ayudan a reflexionar sobre la actualidad en cuanto a la calidad informativa que están recibiendo los ciudadanos.
Para comenzar, resaltamos que una de las misiones más relevantes del periodismo es la de entregar información veraz y completa de forma independiente y leal a la ciudadanía para de esta manera, las personas tengan los mejores criterios para asumir posturas y tomar buenas decisiones sobre sus asuntos más importantes. Ser contrapoder se supone es uno de sus deberes esenciales
Pero, para hacerlo se necesitan condiciones indispensables como lo son: tiempo, financiación, ética e independencia y así, poder realizar trabajos de calidad, detallados y rigurosos sobre las principales problemáticas o lo más destacado de su zona de alcance. Para nuestro departamento en la actualidad, sobresalen otros estilos.
Uno de ellos es el de la inmediatez, un estilo que tiende a alejarse de la rigurosidad por buscar el impacto instantáneo, que en su afán por las visualizaciones y likes en redes (ni siquiera lecturas) sacrifica bastante la profundidad, en algunos medios y periodistas es tal su obsesión por el morbo y el sensacionalismo ( y no hablamos del Q´Hubo), que estas no son alternativas sino sus banderas principales; la tragedia y el dolor del prójimo convertido en motivo para despertar la atención y entretenimiento para sus perfiles en redes sociales.
Igualmente, sobresale la saturación de propaganda de grupos de poder como las alcaldías, gobernación, partidos políticos tradicionales o grandes grupos empresariales , donde los medios con la pauta de estos grupos, asumen el papel de replicadores pasivos y mecánicos del discurso oficial, guardando silencio en los temas más comprometedores y en ocasiones hasta distorsionadores de la realidad para favorecer a dichos grupos, incluso a los personajes más cuestionados les dan un trato similar al de una estrella del deporte o la música.
Se llega también a prácticas de periodismo militante. Así como Vicky Davila, Luis Carlos Vélez, María Isabel Rueda y muchos más, son los primeros en estar con el cuchillo entre los dientes para defender a las élites que mal gobiernan, en la región también hay medios y periodistas defensores y hasta en matrimonio con ellos o peor aún, utilizando el oficio periodístico de investigación y denuncia para obtener grandes contrataciones o extorsionar a los corruptos y así luego guardar silencio mientras sus fechorías siguen su curso.
Ahora, la ética, valor central dentro del oficio, tan oportuna para advertir a la ciudadanía y señalar las circunstancias anómalas, al igual que en el ámbito nacional, es selectiva, la trasladan a asuntos menores, mientras el actuar delincuencial de los poderosos queda protegido por un supuesto manto de legalidad, incluso, mostrando esta legalidad como algo inapelable, queriéndola poner por encima del marco ético y político para blindar a quienes gozan de ella.
Amenazas:
Se puede llegar a un entorno de medios y periodistas con muchos seguidores pero poca credibilidad, sin un trabajo que represente ni cohesione a la ciudadanía, que vivan en una falsa neutralidad dando el mismo trato a quien dice la verdad como a quien no, con estilos donde el público puede cansarse y caer en la falsa percepción que todos son lo mismo y que la ciudadanía no es la prioridad, sino simples instrumentos de intereses de grandes poderes políticos y empresariales.
Bajo este contexto, surgen un par de inquietudes en la región: ¿es posible conseguir apoyo independiente en una zona con una economía tan precaria llena de informalidad, desempleo y bajos salarios? y para los medios y periodistas que reciben grandes cantidades por pauta de estos grupos ¿tienen la capacidad y el carácter de publicar investigaciones o denuncias que afecten al grupo económico o político que les pauta en su medio?
Esperanzas:
Como bien se viene diciendo, el periodismo está en reconstrucción y en el departamento a pesar de estos estilos, también hay periodismo digital que más allá de los afanes de la inmediatez, informan el día a día con datos, reflexiones y cuestionamientos, igualmente, hay portales especializados en investigación con los cuales la población ha conocido la turbia dinámica de los poderosos, por eso estudiosos del tema como Josep Carles Rius en su libro recomiendan darle buen apoyo y difusión a este tipo de medios, para que no queden aislados en medio de la marea del periodismo desacreditado y amigo del poder, para esto, es fundamental contar con una ciudadanía consciente y movilizada, que exija a los medios calidad informativa y promueva el periodismo en beneficio del interés general


