Van 36 días desde que ocurrió el terremoto que sacudió la región del país entre la que se encuentra Risaralda que figura entre los más afectados, más aún su capital, Pereira. Dos son los niveles que deben activarse para la reconstrucción: el local y el nacional

El local es el más limitado por el tema presupuestal, no obstante, además de las medidas de socorro y auxilio, los entes gubernamentales pueden desplegar políticas y herramientas de protección social.

Medidas para el empleo

Para empezar, es contraproducente detener la contratación de las entidades públicas en un momento en que se estima hay cerca de 100 mil empleos entre desaparecidos o en riesgo. Por el contrario, hay que mantenerla y ampliarla, de ser posible a los asuntos relacionados con la emergencia.

Ahora bien, la medida de empleo público anunciada por la alcaldía de Pereira es acertada. Lo único es que esta responsabilidad no debe recaer solo sobre el municipio. Es parte de lo que le corresponde al Estado, destinar los rubros para estas iniciativas y estimular un mayor alcance. El plan para Pereira que contempla labores de limpieza, pintura y ornato en el espacio público, de medio tiempo, es un buen ejemplo para ampliar con determinación.

Un llamado al país por el turismo en el Eje Cafetero

Se requiere de manera urgente que entidades públicas con la gobernación y la alcaldía a la cabeza, y los gremios encargados, coordinen acciones para invitar a los colombianos de manera masiva a programar el próximo periodo vacacional en el Eje Cafetero. Para hacerlo no dependen de esperar el sueño eterno del Ministerio de Turismo, Cultura y semejantes. El impulso puede ser local. Apoyado en artistas, comunicadores, personalidades y medios de prensa nacionales y regionales. En la materia, abunda talento en Pereira. Empecemos por impulsar a los municipios con la ruta turística gastronómica y termal de Santa Rosa, y el paisaje cultural cafetero de todo el departamento. Mejor aún si estas acciones logran extenderse al Eje Cafetero.

Instalar parte del comercio en Dosquebradas

La alcaldía de Dosquebradas puede ofrecer incentivos al comercio de Pereira que salió afectado para que se instalen en este periodo hasta diciembre en el municipio. Toca echar a andar medidas que los eximan del pago de tributos para atraerlos y contribuir al apoyo comercial y el empleo. Pero no pueden depender de las famosas “mesas” de la inactividad pública, requiere de acciones perentorias. Lo mismo podría evaluar Santa Rosa de Cabal según su perfil comercial y turístico.

Ampliación del registro de afectados

Otra necesidad es la de ampliar el registro único de afectados RUD, muchos no pudieron inscribirse por los limitados plazos definidos hasta el mes de agosto, pues miles de familias debían solucionar dónde conseguir un techo y encontrar algo de sosiego. Sobre el hecho insistió ayer el gobernador de Risaralda en rueda de prensa.

Además, en Dosquebradas, centenares de inscritos en la carpa de la UNGRD en el CAM, ahora no aparecen en el RUD. La respuesta de funcionarios de la DIGER es que hubo un fallo en el sistema nacional y hay que “esperar a ver si reabren”. Pero lo ocurrido no da espera, es una tragedia que no puede estar sometida a asuntos de tramitologías. Esto amerita solución inmediata de la alcaldía y la UNGRD, empecemos por amplificar esa solicitud al gobierno central y exigir que actúe.

El presupuesto grueso corresponde al Estado

Un desastre de gran magnitud supera, de lejos, la capacidad de respuesta individual de las familias, las empresas y los gobiernos locales. Los casos documentados por el Banco Mundial muestran que la reconstrucción requiere capacidad estatal para, financiar, coordinar instituciones y organizar, e incorporar a las comunidades. La experiencia del FOREC tras el terremoto del 1999 muestra que el liderazgo estatal puede articularse con organizaciones sociales y población afectada, mientras la evidencia internacional advierte que una centralización excesiva puede debilitar la participación local.

Le corresponde en este caso al Gobierno Nacional destinar los recursos estimados en más de 10 billones para atender la trágica situación en Risaralda, descentralizar funciones y conseguir apoyo internacional, e iniciar de inmediato la reconstrucción. Por ahora, no trasciende de los nombramientos y demás vericuetos. Preocupa incluso que el presidente De la Espriella haya omitido mencionar a Risaralda en su reciente alocución, un dato no menor.

Una reflexión sobre la normalidad administrativa

Esta situación no se puede atender bajo la lentitud y la tramitología del sector público. El gobernador, los alcaldes, los diputados, concejales, congresistas, gremios, deben salir de ese torbellino acostumbrado y tener más valor para exigir atención y recursos. Una emergencia no puede atenderse con los tiempos de la normalidad administrativa. La respuesta exige mecanismos extraordinarios de coordinación, decisión y ejecución que permitan actuar con rapidez, sin perder de vista la transparencia y los controles que también deben entrar en este ritmo.

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Es Licenciado en Comunicación y Especialista en Gestión Ambiental. Y escribe para varios medios regionales y nacionales.

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