Muchos cuestionamientos nos hacemos hoy los ciudadanos sobre lo que podría ser un periodo en el Senado del señor Gallo, pues a través de referidos, clientelismo y presión a contratistas, cualquiera llena estadios, así como las empresas de mercadeo en red llenan salones de convenciones. Sin embargo, con esta manera de hacer política en la que todo se vale y en la que un autorretrato o retrato familiar causa amnesia en el pueblo, ¿qué Cambio podemos esperar?
Autor: Hernán Tena Cortés | @hernanopina
Estamos frente a una autoridad en la ciudad que se apoyó de una APP para hacerse elegir y no pasó nada; el mismo que en rueda de prensa autorizó la conformación de frentes de seguridad privada, para que luego de manera misteriosa sucediera el asesinato de Lucas Villa y no pasó nada, ni siquiera la aclaración del crimen; después, en otra rueda de prensa autorizó la baja de prófugos de la justicia y tampoco pasó nada; por último, se le fueron las luces de la ciudad durante por lo menos el 42% del mes de diciembre y sabemos que nada pasará.
Tal implementación de democracia en el trabajo, haría sin duda doblegar al Estado ante los trabajadores y no al revés, como sucede actualmente. Crearía una dualidad entre la democracia política y la económica y sin duda, acabaría con la mala distribución de cargos públicos que se da en el país, resultando en una posible quimioterapia para la corrupción. Si esta sería una salida o no para combatir tanto el desempleo como la informalidad, no lo sabemos, pero si se podría determinar que esta sería la transición al proceso dinámico del cambio.
Solo el cambio de mentalidad, la inclusión, el diálogo y la promoción de políticas reales, podrán sacarnos de esa hecatombe que se gesta a pasos paquidérmicos. Pues en ese proyecto llamado Colombia, tenemos que caber todos, y eso es precisamente lo que ningún candidato ha contemplado.
La informalidad afecta el nivel de vida del país, disminuye el nivel de producción de bienes y servicios y termina agudizando esa disyuntiva entre inflación y desempleo. Por lo tanto, el gobierno debe promover políticas que incentiven la transición a la formalidad de 45 de cada 100 pereiranos.
La jerarquía o las funciones de autoridad, terminan eliminando el miedo por la norma, porque además, ellas se convierten en la norma misma, facilitando que el bueno, deje de serlo.
Se invita al gobierno nacional a no desconocer la historia y evitar que pase en nuestro territorio, lo mismo que pasó en Gales con el fin de disminuir el abuso de los peajes en el territorio nacional, pues en este caso, la vía de hecho sería quizá una tragedia más, que no quisiéramos sumar a nuestra estadística. Así que —peajes si, pero no así.—.
La licitación se firmó y adjudicó en el mes de Diciembre. El Ministerio de las TIC le prometió al país 10 mil centros digitales en zonas rurales y el valor del contrato se firmó por 2.1 billones de pesos. El contratista que se benefició lleva el nombre de Unión Temporal Centros Poblados 2020.
Cualquiera que esté leyendo estas líneas, con seguridad estará pensando en cuántas veces ha sentido o percibido los síntomas, quizá también se cuestione cuántas veces los ha pasado por alto, pero ¿cuántos percibe actualmente?
Se ha normalizado que solo el que hable más duro es el portador de la razón, se ha debilitado el debate y las fuentes confiables se han vuelto aquellas que hacen ruido. Hoy se hace un llamado al análisis crítico del discurso y se toma como ejemplo, la reciente intervención del periodista de Risaralda James Amaya .
