En una declaración pública contundente, el candidato presidencial David Luna denunció un nuevo ataque en contra de su seguridad y la de su equipo de campaña. Según el exsenador, hoy sábado a las 4 de la madrugada, personas no identificadas ingresaron ilegalmente a su sede política, vulneraron los sistemas de seguridad y sustrajeron un computador personal. Desde la misma oficina que fue violentada, Luna leyó un comunicado a la opinión pública, a las autoridades nacionales y a la comunidad internacional, advirtiendo que esta acción forma parte de una cadena de ataques sistemáticos que ha venido sufriendo desde hace más de un año.
En su intervención, Luna subrayó que este nuevo episodio no solo representa una amenaza directa a su integridad y a la de su equipo, sino que configura una situación de riesgo urgente e irreparable, dada su condición de opositor al gobierno nacional. Con evidente preocupación, pero con firmeza, aseguró: “No nos vamos a arrodillar ante la violencia o la delincuencia”. El exministro y actual candidato presidencial afirmó que en sus 27 años de servicio público, jamás había sentido que hacer política en Colombia fuera tan difícil como ahora.
El candidato expuso detalladamente once hechos que, en su criterio, evidencian un patrón de hostigamiento político. Entre ellos se destacan denuncias sobre presuntas interceptaciones ilegales, el hurto en su vivienda con señales de intimidación, el allanamiento a la residencia de una integrante de su equipo legislativo, y la omisión institucional frente a sus solicitudes de seguridad. Luna reveló que, a pesar de haber remitido múltiples oficios a la Fiscalía, a la Procuraduría, a la Unidad Nacional de Protección (UNP) e incluso a organismos internacionales, las respuestas han sido escasas o inexistentes.
A pesar de que el director de la UNP, Augusto Rodríguez, declaró recientemente que el esquema de seguridad del candidato había sido reforzado, Luna desmintió dicha afirmación al afirmar que no ha sido notificado ni ha recibido medidas concretas al respecto. Esta situación cobra especial gravedad si se tiene en cuenta que, hace menos de dos semanas, otro candidato de oposición también fue blanco de un ataque, lo que enciende las alarmas sobre la posibilidad de una estrategia sistemática para obstaculizar la participación democrática.
En estos momentos cabe preguntarse: ¿para cuándo la renuncia del director de la UNP, Augusto Rodríguez? Si el funcionario no es capaz de garantizar el mínimo de condiciones de seguridad para quienes ejercen legítimamente la oposición, su permanencia en el cargo no solo es insostenible, sino peligrosa para la salud institucional del país. La falta de acción efectiva pone en entredicho la capacidad del Estado colombiano de cumplir con su deber constitucional de proteger a todos los ciudadanos, sin importar su filiación política.
David Luna concluyó su intervención reafirmando su compromiso con la democracia y con la lucha contra la violencia, tanto la de quienes portan armas como la de quienes pretenden distorsionar la ley. “Las garantías para ejercer la oposición no son un favor, son una obligación del Estado”, sentenció. La comunidad nacional e internacional está ahora llamada a observar con atención la evolución de estos hechos, que no solo afectan a un candidato, sino al ejercicio mismo de la democracia en Colombia.
