En una mañana de sol radiante en Pereira y sus alrededores, la naturaleza se manifestó con una de sus formas más temidas por los seres humanos, un terremoto, el cual con una magnitud de 7,4 estremeció 13 departamentos del país, llegando su magnitud incluso a piases vecinos como Ecuador y Panamá. En Colombia, afectó gravemente a muchos municipios del Chocó, Valle del Cauca, Caldas, Quindío y Risaralda.
Pero en medio de las estructuras derrumbadas, las personas fallecidas y heridos, surgió rápidamente la solidaridad y el trabajo en comunidad para rescatar a quienes quedaron entre los escombros, apoyar a las personas que lo perdieron todo y también, un grupo de profesionales, estudiantes y voluntarios, quienes se colocaron en disposición de dar atención a los animales afectados por el movimiento telúrico.

Este terremoto, que ha sido uno de los fenómenos naturales más devastadores en la historia de la capital risaraldense, ha provocado problemas sociales y económicos que solamente se resolverán a largo plazo con un esfuerzo coordinado de las autoridades. En balance presentado por la Gobernación del departamento, se informa sobre 68 065 viviendas afectadas, 59 672 familias damnificadas, 116 personas desaparecidas, 110 fallecidas y 588 heridas, en Pereira, 7 centros de salud afectados y más de 150 instituciones educativas averiadas, en este orden, especialistas en economía advierten sobre la actual situación sumado a las afectaciones presentadas en zonas claves del sector empresarial y generación de empleo.

Los animales tienen un espacio en la sociedad colombiana.

El país desde hace varios años viene con un aumento notable en la convivencia de las personas con animales, en promedio, 7 de cada 10 hogares tienen animal de compañía y con el terremoto, muchos resultaron heridos, desaparecidos o extraviados tanto en casas de familia como en albergues especializados, pero como hecho positivo, distintas iniciativas se han puesto en marcha para ayudar, desde envió de solidaridad, hasta personas en trabajo de campo prestando servicio médico. De los colaboradores, recogimos el testimonio de 3 estudiantes de medicina veterinaria de UNISARC, quienes nos compartieron su experiencia en las brigadas.
Wilson Steven Martínez Velasco.
El gremio de la medicina veterinaria unido.

Como pasante de décimo semestre, el terremoto lo tomó haciendo labores de pasantía en el campus universitario, dice que «allí no lo viví tan fuerte a diferencia de las personas que estaban en cascos urbanos”, con el deber que adquiere en su pasantía, verificó inmediatamente que sus demás compañeros estuviesen bien, espero la orden de salida de la universidad y se fue a donde su familia y pareja, quienes por fortuna se encontraban a salvo.
Desde el día del terremoto estuvo disponible para ayudar, con las orientaciones de la universidad de integrar las brigadas de emergencia, inició el 13 y 14 de agosto en Santa Rosa de Cabal, “dimos atenciones primarias y buscamos apoyo con otros profesionales en temas más complejos como radiografía u ortopedia, igualmente se realizaron labores de apoyo en la Gobernación, en el sector de Mercasa (Pereira) y en la UMATA, que abarca la población rural del municipio de las araucarias” mencionó .
En ese sentido, como estudiante, no le pasan desapercibidos los casos de animales que llegan con heridas graves o de las familias angustiadas que están en búsqueda de su mascota, “ se queda con el pensamiento de si esas familias van a poder recuperar sus mascotas o si de pronto fallecieron en un derrumbe, esa incertidumbre queda en la conciencia, también los casos de traumatología” , agrega que “en Santa Rosa de Cabal, nos llegó un gatico con fractura en la radio cubital, tratamos de ayudar mucho a la familia para la radiografía y la ortopedia. Hoy, continuamos gestionando para que pueda recibir el procedimiento para esa fractura”.
Para Steven, después del 10 de agosto, aprendió que la vida puede cambiar radicalmente de la noche a la mañana, pero dentro de lo positivo para él , ha sido ver la respuesta del gremio de médicos veterinarios que ante la emergencia se ha mostrado muy unido, “ muchos médicos disponibles 24 horas para apoyar, no lo había visto, me da una nueva perspectiva este acontecimiento”.
Laura Penagos.
El nacimiento de 10 cachorros en medio de la tragedia.

A Laura el terremoto la sorprendió en casa junto a su familia en una de las veredas del municipio de Dosquebradas, lugar de bonitas panorámicas que esa mañana, fueron diferentes, dado que desde allí se visualizaba el derrumbe de varias edificaciones.
Ante lo que veía a lo lejos quedó en shock y dice que cuando volvió en sí, regresó a su casa, la cual por dentro estaba bastante afectada, “los distintos enceres estaban en el suelo o destruidos , las paredes se agrietaron , paredes caídas, el mirador de las casa se fue al suelo”.
Después de lo acontecido, el jueves 13 de agosto se vinculó a las brigadas día en Pereira y Santa Rosa de Cabal, menciona que “a pesar de la situación en mi hogar , me sentí con la disposición de ayudar a los afectados, entendiendo que los daños sufridos fueron menores comparado con quienes perdieron sus empresas, su hogares o resultaron heridos, fue cuestión de valores”.
Durante su apoyo brindado, cuenta que la impactó mucho el caso de una perrita que el día del terremoto tuvo 10 cachorros en la brigada de Mercasa en Pereira, “la perrita a diferencia de otras cuando tienen cría, no era celosa y si muy cariñosa. Era feliz mostrando sus perritos, unos cachorros muy sanos; una muy buena madre” y añade que “esa situación me tocó mucho, debido a que durante la carrera he admirado ver el amor de las madre en diferentes especies animales”.
A Laura como pereirana, le ha sido fue muy difícil ver la ciudad así, “la tierra donde uno nació, y creció, destruida, nunca pensé que en Pereira iba a pasar eso” manifiesta que esta situación le ha dejado varias enseñanzas , ya que cuando sucedió el terremoto en Venezuela en el mes junio, la sorprendió pero a la distancia, “que algo así pase donde uno vive , a la gente y familias que uno conoce, ver gente cercana que perdieron su casa y ver la ciudad destruida fue muy duro” anexa también que “la lección que el terremoto me dejó es que hoy podemos estar , mañana no, algo que me han enseñado desde niña pero que tal vez uno no lo toma tan en serio…, en mi vida he tenido muchos planes, pero el destino solamente lo sabe Dios. Hay que valorar a la familia, lo que uno hace cada día, ser muy feliz y agradecer mucho a Dios porque estamos aquí… hoy muchos ya no están”.
Valentina Rodas.
La experiencia en sismos puesta a prueba.

Valentina estaba en su casa cuando ocurrió el terremoto, lo tomó con calma, pudo tomar a su perrita, a sus gatos los alcanzó a guardar en un guacal y su vivienda no sufrió daños.
Con sus allegados, se involucraron rápidamente a las brigadas de solidaridad para personas que se vieron afectadas, sobre todo en Pereira, luego se integró a las brigadas que estaba apoyando la UNISARC en Santa Rosa de Cabal, servició que también llegó a los puntos ubicados en Parque Olaya y Mercasa por invitación de la Gobernación.
Dice Valentina que “lo positivo fue todo, el hecho de que se haya tenido la voluntad para recibir en las brigadas a los animalitos sin saber si tenían familia o si eran callejero me parece muy positivo”, igualmente, destaca las ayudas recibidas para los animales, “estas eran imparables, llegaban cada 5 minutos; a la comida y medicamentos se le daba muy buena distribución” afirma.
Por otra parte, le conmueven los animalitos que todavía están huérfanos, “¿su familia si va poder ir a reclamarlos?, ¿alguien los va a adoptar?, ¿se van a quedar sin familia?, ¿qué va a pasar con ellos?», otro episodio que la conmovió, fue el caso de una perrita que el día del terremoto parió 5 cachorritos, de los cuales varios murieron con el pasar de los días.
Valentina por cuestiones del destino ya tenía experiencia con este tipo de fenómenos, debido a que vivió varios años en Chile, un país con bastante actividad. El terremoto del 10 de agosto lo tomó con calma al inicio, pero cuando empezó a ver que muchos elementos de su casa se iban al suelo, se impresionó bastante. Cuenta que “el terremoto me hizo reflexionar debido a que vivo lejos de mis padres y este tipo de sucesos podrían impedir volver a verlos por mucho tiempo o de forma definitiva».

