Mientras Elon Musk puede justificar su millonario salario por liderar una empresa privada altamente rentable, ¿pueden hacerlo también los directivos de entidades públicas que administran recursos del Estado? Esta columna analiza las diferencias éticas, legales y económicas entre la gestión privada y la pública, cuestionando los sueldos desproporcionados en cargos financiados con aportes ciudadanos.
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