En las últimas semanas se ha vuelto inevitable una pregunta en Pereira: ¿qué está pasando realmente con la remodelación del estadio Hernán Ramírez Villegas? La inquietud no nace de especulaciones sino de hechos visibles. El Deportivo Pereira ha tenido que disputar partidos fuera de la ciudad y ahora incluso se habla de la posibilidad de trasladar encuentros hasta Yopal, en Casanare. Para una ciudad cuya identidad deportiva está profundamente ligada a su estadio, ver al equipo jugar lejos de su casa no es un detalle menor.
El contraste con lo anunciado hace apenas unos meses resulta inevitable. En noviembre de 2025 la Alcaldía de Pereira informó el inicio de la modernización del estadio, un proyecto presentado como la transformación integral del principal escenario deportivo de la ciudad. El contrato de obra fue adjudicado al Consorcio Sedes Deportivas por un valor cercano a 22.980 millones de pesos, mientras que la interventoría quedó en manos del Consorcio CAC Interestadio con una inversión aproximada de 1.870 millones de pesos.
Según lo anunciado entonces, la intervención incluía la construcción de una nueva pista atlética certificada para competencias internacionales, el cambio de la grama por una superficie híbrida homologada por la FIFA y la modernización completa del sistema de iluminación, sonido y pantallas del estadio. Incluso en un video divulgado semanas después, el alcalde Mauricio Salazar reiteraba la promesa: Pereira tendría un escenario deportivo moderno, tecnológicamente actualizado y preparado para grandes eventos.
Sin embargo, mientras la narrativa oficial habla de modernización y avances, la realidad deportiva de la ciudad parece moverse en otra dirección. El Deportivo Pereira atraviesa un momento complejo en lo deportivo y además debe jugar lejos de su estadio y de su gente. Los desplazamientos, la pérdida de localía y la incertidumbre logística inevitablemente afectan el ambiente alrededor del equipo y el vínculo con su hinchada.
A esta situación se suma un hecho doloroso que la ciudad todavía lamenta: la muerte de hinchas en Armenia en medio de los desplazamientos asociados a esta coyuntura. Cuando un equipo debe recorrer otras ciudades para ejercer de local, el fútbol deja de ser únicamente deporte. Aparecen riesgos, tensiones y problemas de seguridad que impactan directamente a la comunidad.
Por eso la pregunta que hoy se formula buena parte de la ciudad es razonable: ¿en qué estado se encuentra actualmente la obra del estadio Hernán Ramírez Villegas y cuándo podrá el Deportivo Pereira volver a jugar en su casa? Las ciudades entienden que las obras públicas toman tiempo. Lo que no resulta razonable es la falta de información clara y periódica sobre su avance. En un proyecto que supera los 24 mil millones de pesos entre obra e interventoría, la ciudadanía tiene derecho a saber cómo avanza la intervención y cuándo volverá a abrirse el principal escenario deportivo de Pereira.

