Después de las consultas del 8 de marzo, la candidatura más fortalecida ha sido la que encabeza Paloma Valencia y J. Daniel Oviedo, una de las fórmulas de la extrema derecha para las próximas presidenciales, en buena parte de los grandes medios de comunicación se ha recibido este hecho con entusiasmo.
Y sí, J.Daniel Oviedo le da otra envoltura al uribismo, partido que además de ser defensor acérrimo del neoliberalismo, se destaca por su agresividad discursiva, falsificación de la realidad y belicismo. Ahora en las encuestas, los muestran con posibilidades de pasar a segunda vuelta cuando hace unos meses, otro de los candidatos de la extrema derecha, Abelardo de la Espriella, gozaba de una ventaja significativa para llegar a esa instancia.
En lo mediático, varios de los medios tradicionales de comunicación a nivel nacional y regional, ya han tomado postura y se han inclinado por esta candidatura, por mencionar algunos, Semana, RCN y El Tiempo , han recibido con sonrisa y abrazo festivo a Paloma y a Juan Daniel en sus entrevistas.
Pero, si bien muchos de estos medios tienen una línea ideológica y unos intereses empresariales, vale la pena mencionar que dentro de ellos hay periodistas que trabajan con ética y rigor, garantizando espacios de independencia y compromiso con la ciudadanía, y aunque no son el común denominador, su labor está a una altura muy por encima de los intereses de los dueños y comunicadores de cabecera.
¿Es determinante contar con el apoyo de estos medios para llegar a la presidencia?
Dentro de lo que algunos académicos llaman ecosistema de la comunicación, los grandes medios por muchas décadas contaron con el monopolio de la información y el poder de jerarquizar la importancia de la agenda de opinión, pero ahora con las distintas tecnologías de la comunicación tienen más competencia que antes, hoy en día distintos medios y periodistas independientes, youtubers, bodegas digitales etc, hacen contrapeso a sus relatos, dificultándoles imponer su agenda de interés.
Por lo tanto y como en elecciones anteriores, a muchos medios les ha salido a flote su militancia y simpatía, ya en 2018 se la jugaron con Iván Duque , a quien camuflaron como el mejor senador de esa última legislatura , político serio, educado, técnico y prudente, envoltura que sirvió en ese momento para seducir muchos votantes.
Pero ya en 2022, y luego de la movilización del país contra Duque, el cual dio la orden a las fuerzas armadas de atacar a los manifestantes, buena parte de los medios eligieron a quien sería su sucesor, Federico Gutiérrez (Fico), también de extrema derecha, el cual no pasó ni a segunda vuelta, quedando al desnudo el descrédito del candidato y sus patrocinadores ante la opinión.
En efecto, del descrédito y la falta de confianza es difícil volver en poco tiempo y sobre todo cuando los intereses de varios medios a lo largo de los años han sido tan evidentes, a lo anterior se agrega que para la próxima contienda presidencial, el actual gobierno quiere continuar con su dañina y anti soberana política neoliberal disfrazada de progresismo y para hacerlo, también coge de chiros de cocina distintos canales de comunicación como RTVC, desfigurada por el petrismo o sus afiladas granjas digitales (bodegas) para promocionar a su candidato.
Para terminar, las condiciones de vida para la mayoría de colombianos seguirán igual o peor independiente de quien quede en la presidencia, pero será interesante mirar qué nivel de credibilidad van a tener los medios que van a militar en campañas y también qué porcentaje de la población no les va a comer cuento.

