Donde hay frío y soledad,
los labios se buscan en plena calle.
Qué rico… qué cosa… qué
Caminar por las calles de Bogotá es todo un espectáculo…
No hay que caminar más de cinco minutos, casi a cualquier hora concurrida del día, para ver a una pareja chupandojeta… Parejas de todas las edades, no sólo jóvenes… y especialmente de sectores medios y populares… los que viven más allá de la 72 o de la 93… los más pegados a los cerros… deben seguir chupandojeta… pero dentro de sus apartamentos chapinerunos…
Qué rico…
Me encanta ese desparpajo de la gente para hacerlo… me faxxxina… y me llama profundamente la atención…
¿Por qué no he notado ello en otras partes de Colombia (y de los pedazos del mundo que conozco)? ¿Será cierto aquello de que (dizque) somos el primer país en felicidad del mundo?… Pues puede ser, ¿pero por qué Bogotá?… ¿por el frío?… ¿por la soledad que vivimos millones?… (sí, porque aquí, entre más somos, más solos nos sentimos)…
He llegado a pensar que ello sucede por el frío… por la soledad… por la combinación de ambos… es decir, por “la fría dos veces soledad”… En la medida que las personas, en especial los jóvenes, se sienten solos, tienen una gran tentación para “demarcar terrenos” y qué mejor forma de hacerlo que besando en público (¡y entre más GENTE haya, mejor!) a su consorte (de turno)… Así como que mientras los labios, las lenguas, las laringes, los pechos, los senos, las piernas, las “pudendas” se acercan, mientras atenazamos al otro o a la otra, por ese breve momento se siente que no estamos solos… que —al menos— tenemos a otro u otra al lado… pegado… adherido… jeteado… con nosotros…
En fin: ME ENCANTA EL FENÓMENO… disfruto verlo… así como disfruto ver flores, rosas, pájaros y más si son multicolores; así como no cambio el verde de nuestras montañas por nada del mundo…
Es una lástima que no pueda ver lo que sigue… Sí: voyeurista ¿y qué? ¿¡Qué!? ¿¡Qué!?………. porque, dizque, hay más policías dedicados a mirar que no “sigan” que a cuidar los raponazos… y si te pillan, hasta te pueden “pegar un canazo” de 24 horas…
Pero, como decía Bernardo Jaramillo (si no sabe quién es: ¡AVERIGÜE!), debería haber una ley que, en aras del descanso, del des-estrés, obligara a las parejas a hacer el amor en los semáforos…
¡SE LO IMAGINA MIJIT@!

